jueves, 29 de enero de 2009

No hay tal crisis.


Una pone su mejor cara de bolida y dice, no hay tal crisis. Pero tarde o temprano llega el día donde la crisis tiene la evidencia de una estría, ahí no queda otra, hay que aceptarla, hay que hacer lo que hay que hacer. Se puede negar la crisis un día, un mes, un año, pero llega ese día que la crisis te explota en la cara. Atravesar la crisis es como pasar el pelo por agua oxigenada, te aclara el problema de raíz. Llega la crisis, uno cree que es el final, que se termina todo, pero en realidad, ahí empieza todo. Atravesar por la crisis es como pasar por un buen cirujano plástico, sos la misma pero distinta. Dan miedo las crisis. Uno le teme a lo desconocido, casi como un mal peluquero. En chino, en japonés, en coriano, en tailandés, bueno, en algún idioma oriental, crisis significa oportunidad. Las crisis son como los años, te sorprenden y no te queda otra, hay que decidirse llevarlo. Las crisis es un viaje de ida, pero también puede ser un viaje de vuelta. No hay tal crisis.

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